El gran debate: ¿Qué es arte y qué no?

Duchamp iniciaba un gran debate: ¿Quién tiene el derecho de decir qué es arte y qué no? ¿Los curadores y autoridades de un museo? ¿Los burócratas del arte? ¿Y por qué no los artistas? ¿Acaso el museo no era una nueva forma de dogmatismo donde se elevaban las supuestas piezas de arte al altar convirtiéndolas en sagradas? ¿No era esta una forma de fetichismo? ¿Por qué debía un artista atenerse a la opinión de los “informados”? ¿Era indispensable que una obra de arte apareciera en una sala de museo (¿sala de mazmorra?) para ser convalidada? ¿No era esta una actitud totalitarista totalmente contraria al espíritu artístico?

Armado con esta metralla de pensamientos, Duchamp trazó un plan: decidió participar en la exposición organizada por la Society of Independent Artists en Nueva York pues el único requisito para participar era pagar la cuota de entrada. En tal caso, se suponía que podría participar con cualquier obra de arte. Como él mismo era miembro del board of directors decidió participar de manera anónima para, además, poder presenciar el espectáculo en primera fila.

Duchamp presentó un urinal industrial, lo firmó con el nombre “R. Mutt”. Cuando llegó la obra para su registro se armó, evidentemente, un gran lío.

En el seno del board of directors comenzó el debate. La pieza se consideró, claro está, vulgar, absolutamente inaceptable, ni siquiera una obra de arte  y se prohibió su exhibición. Duchamp, una vez que confirmó lo que ya anticipaba reveló la identidad del famoso “R. Mutt” y enseguida renunció al cargo.

El urinal desafiaba todas las nociones de arte tal como se conocían. Todos creyeron que era absolutamente ridícula la postura de Duchamp porque, además, el arte implicaba una pieza única, original, producto de la mano de un artista. La noción de artesano-artista aún persistía: la parte artesanal, el homo faber era fundamental para la obra artística.

Sin embargo Duchamp había escogido un objeto y su intención fue convertirlo en una obra de arte. Al hacerlo no solamente creó una obra de arte, sino que redifinió por entero el concepto mismo de arte.

Por Óscar Colorado Nates*

El arte conceptual y la fotografía

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